MOTIVOS PARA NO UTILIZAR BOTELLAS DE PLÁSTICO (PET)

MOTIVOS PARA NO UTILIZAR BOTELLAS DE PLÁSTICO (PET)

Decir que el plástico es el envase más extendido en todo el mundo, es una realidad palmaria. Tan sencillos y cómodos de llevar, que es habitual ver a mucha gente con su botellita de agua en el bolso, mochila o en un lugar relativamente cercano. Obviamente, en municipios donde el agua de grifo es potable, parece lógico rellenar una misma botella, en vez de gastar en una nueva cada vez que se termine. Pues bien, eso es un peligro.

Y no lo decimos nosotros, lo dicen los hechos. Es más, te vamos a dar tres motivos contundentes para no reutilizar botellas de plástico. ¿La alternativa? Cristal, loza o cualquier tipo de envase que no revista peligro para tu salud.

Sustancias químicas

Algunos envases de plástico van soltando productos químicos peligrosos con el paso del tiempo. Para distinguirlos, no tienes más que mirar el símbolo que aparece en la base de los mismos. Hablamos del triángulo de flechas en cuyo centro hay un número, que marcará su peligrosidad.

  • Si tiene un 1 (PET), cuenta con que debes tirarlo tras su único uso. Con el calor o, simplemente, el oxígeno del ambiente, el plástico suelta elementos tóxicos que se quedan en el agua que luego te bebes.
  • Si tiene un 3 o un 7 (PVC) también debes tirarlos tras un uso. El motivo son los componentes químicos que contiene y que el organismo tarda mucho tiempo en eliminar. Mejor evitarlos porque pueden derivar en enfermedades graves.
  • Si tiene un 2, un 4 o un 5 (PP), sí que los puedes reutilizar. Eso sí, siempre que los guardes en la nevera y que, previamente, los hayas lavado a conciencia.

Criadero de bacterias

Hablando en plata, beber agua en una botella de plástico que has rellenado, es lo mismo que chupar el asiento de un retrete. Ojo, lo dicen los científicos. Y es que las bacterias que se acumulan en las botellas desechables, que optamos por reutilizar, es muy superior a lo humanamente viable. Lo peor es que somos nosotros mismos quienes potenciamos ese criadero de bacterias entre las manos sucias, las babas y mantener el agua a temperatura ambiente.

¿Cómo se puede evitar este peligro entonces? La opción de desinfectar la botella tras cada uso está ahí. El vinagre es la mejor opción. Bueno, o tirar la botella y comprar otra nueva que no huela raro.

La boquilla

Dicen que por la boca muere el pez y, casualmente, es por donde el ser humano se intoxica él mismo. No vale con que lavemos a conciencia la boquilla, pues las hendiduras son pequeñas y caprichosas. Así, entre unas cosas y otras, la hepatitis A es una opción que no se puede descartar.

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